A few times in my life I’ve had moments of absolute clarity, when for a few brief seconds the silence drowns out the noise and I can feel rather than think, and things seem so sharp and the world seems so fresh. I can never make these moments last. I cling to them, but like everything, they fade. I have lived my life on these moments. They pull me back to the present, and I realize that everything is exactly the way it was meant to be.
A single man de Tom Ford más que una película es un baile, te transporta de un lugar a otro con la sutileza con la que dos amantes comparten una mirada secreta en una habitación repleta de extraños. Hace gala del carisma, talento y belleza de Colin Firth para transmitir en un sólo día de historia, toda una vida de amor, soledad y añoranza en una puja constante por hacer las paces entre el corazón, el intelecto y la vida misma.
El manejo de los colores, la música y la fotografía están orquestados de una forma brillante. De manera sutil, cuasi imperceptible te orilla a observar a detalle una realidad fragmentada, donde cada elemento es hermoso aunque duele y en conjunto componen una sinfonía sobre la vida vista subjetivamente.
Elegante, discreta y crítica a susurros. Bravo.
